El mitic Emporda republica i d’esquerres, en una exposicio.

Avui. Miércoles, 8 de marzo del 2000. Cultura. Página 44.

La muestra estará en Barcelona en abril y ilustra el espíritu autónomo de la Cataluña de 1900 a 1936

El mítico Ampurdán republicano y de izquierdas, en una exposición.

Ignasi Aragay

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Barcelona.

Los catalanistas de izquierdas ampurdaneses del primer tercio de siglo son los protagonistas de una exposición que retrata el espíritu autónomo y progresista de la Cataluña republicana.

La muestra se puede ver ahora al Museo del Ampurdán, y a partir de medianos de abril, en el de Historia de Cataluña, en Barcelona.

Ignasi Iglésias, Pere Coromines, Gabriel Alomar, Josep Pous i Pagès, Prudenci Bertrana, Jaume Miravitlles, Joaquim Xirau, Víctor Català, Alexandre Deulofeu, e incluso Salvador Dalí y Carles Fages de Climent son algunos de los nombres de la cultura y la política, alineados con el republicanismo federal, que trascendieron el ámbito ampurdanés de actuación en las tres décadas inaugurales del siglo XX. En la exposición Figueres, 1900-1936. Imatge i història de la Catalunya republicana (Figueres, 1900-1936. Imagen y historia de la Cataluña republicana), todos ellos comparten protagonismo con figuras locales –sobre todo el ideólogo Josep Puig Pujades y el alcalde Marià Pujulà– de una época, una ciudad y una comarca que en buena medida se avanzaron al resto del país en la eclosión de un catalanismo de izquierdas mayoritario e incluso de masas. Un movimiento que, lejos de surgir de la nada, entroncaba con la semilla esparcida durante la centuria anterior por personalidades como Abdó Terrades y Narcís Monturiol, introductores del comunismo utopista de Étienne Cabet, y Pep Ventura, tres conspicuos representantes del catalanismo popular –obrerista, republicano y anticlerical– que en el XIX se contrapuso con el catalanismo de los Juegos Florales y conservador. En palabras de Josep Pla, a finales del ochocientos «se fue dibujando la figura del republicano ampurdanés, demócrata y modesto, abierto y comprensivo, construido sobre dos tendencias muy fijas: intangibilidad de la propiedad privada y intangibilidad del libre pensamiento».

El presidente Francesc Macia en un baño de masas en Figueres (1931-1933). AMF.

El presidente Francesc Macià en un baño de masas en Figueres (1931-1933). AMF.

Desde la derrota colonial del 1898 hasta la dramática Guerra Civil, la exposición, centrada en este prototipo planiano, muestra los fenómenos que aceleraron la sociedad catalana hacia una modernidad no exenta de traumas: innovación tecnológica –electrificación, diversificación industrial, mejora de las comunicaciones–, obrerismo revolucionario, catalanismo político, incorporación de las mujeres a la vida pública, inmigración, urbanización y democratización de la cultura son algunos de los elementos decisivos de un cambio de modelo social que, a pesar de acabar mal, resultó espectacular, tal como refleja el caso de la capital ampurdanesa.

La reforma de la Rambla coronada por el monumento a Monturiol, la construcción del Parque del Bosque y la Biblioteca Popular, la edificación del Teatro Cine Jardín –con 1.800 plazas era uno de los más grandes del país– y la fundación de la agrupación cultural Atenea dentro del histórico Casino Menestral son muestras de la vitalidad de una ciudad de 14.000 habitantes donde, por su carácter fronterizo y por la sólida tradición republicana, pronto se respiraron aires de libertad y creatividad, tanto en el ámbito político como en el cultural.

Las numerosas cabeceras periodísticas surgidas en el período (55), entre las cuales destaca L’Empordà Federal (El Ampurdán Federal), son otro ejemplo del momento dorado que vivió esta población, período que queda reflejado en la exposición, comisariada por Jaume Santaló, y el catálogo, con textos del mismo Santaló, Josep M. Fradera, Àngel Duarte, Enric Pujol, Josep M. Bernils, Joan Falgueras, Jordi Pla y Alfons Romero.