Los dirigentes mundiales son los causantes de las muchas catástrofes que hay.

Los dirigentes mundiales son los causantes de las muchas catástrofes que hay.

El Nacional de Caracas. Miércoles, 5 de Febrero de 1975.

Los dirigentes mundiales son los causantes de las muchas catástrofes que hay.

Jairo Pardey Arrieta.

Ello obedece a que desconocen en gran parte la ley que rige la vida de los pueblos, señaló el erudito catalán Alexandre Deulofeu.

Este investigador, autor de 23 volúmenes sobre «La Matemática de la Historia», vino al país invitado por varias instituciones científicas y sociales para dictar una serie de conferencias.

Para cumplir una serie de actos programados por varias instituciones culturales, entre las que se encuentra el Centro Catalán, el Consejo Venezolano de la Paz y otros, se halla, en el país el profesor Alexandre Deulofeu, historiador e investigador catalán y autor de 23 volúmenes que bajo el título de Matemática de la Historia se han publicado siete en catalán.

El destacado investigador de 71 años, fue presentado a «El Nacional» durante la reunión que sostuvo ayer en el Colegio Médico del Distrito Federal, el Consejo Venezolano de la Paz, y en la que se hallaban presentes los doctores J. F. Reyes Baena, Ricardo Molina Martí, Joaquín Márquez Gabaldón, Víctor Paiva y el general e historiador Víctor José Fernández Bolívar, discípulo del profesor Deulofeu.

En sus estudios de biología, el doctor Deulofeu, llegó a la conclusión de que los procesos biológicos son procesos matemáticos: el periodo de gestación para todos los seres tienen una duración constante para cada especie animal; todos los seres vivientes pasan por la fase de plenitud, decadencia y muerte y las diversas generaciones realizan este proceso en un tiempo determinado. Este tipo de reflexión me llevó a los estudios históricos con los que comprobé que los procesos de las culturas duran también el mismo tiempo y así llegué a establecer la ley de la evolución de los pueblos a la que he dado el nombre de Matemática de la Historia.

El doctor Alexandre Deulofeu, aparte de sus estudios de historia, realizó estudios de Farmacia en Madrid, así como la licenciatura en Ciencias Químicas. En 1934 publicó su primer libro en catalán bajo el título de «Catalunya i l’Europa futura» («Cataluña y la Europa futura»), que es el primer ensayo de la matemática de la historia. En el curso de la guerra civil española interrumpió sus publicaciones y pasó los cuatro primeros años del exilio en Montpeller, en cuya Universidad hacía a la vez los tres cursos de historia.

Su obra histórica.

La Matemática de la Historia de este insigne investigador español, presenta los hechos en orden cronológico, con la precisión de que se han realizado en el proceso histórico de los pueblos desde 4500 años antes de Nuestro Señor Jesucristo hasta hoy, o si se quiere, en los límites que se fijan convencionalmente a la época histórica.

Se ha empleado la matemática como ciencia auxiliar, para expresar la precisión habida en el proceso histórico y demostrar que los hechos se han sucedido con un ritmo matemático. La Matemática de la Historia no es una interpretación filosófica o visión particular de la historia, ni es el determinismo histórico ya conocido.

El doctor Deulofeu, en su trabajo dice: «Si con esta ley no podemos hacer otra cosa que denunciar el triste destino, renunciaríamos a divulgarla, pero conociéndola, creemos posible evitar la tremenda catástrofe que se avecina y salvar a la humanidad».

El desconocimiento de la ley de la vida.

Nuestro entrevistado, sin temor a calificarlo como un erudito de la historia y de la historia de las civilizaciones, al relatar al periodista los miles de años que hay en una cultura desde las más antiguas como la de los iranios-sumerios y caldeos, pasando por otras tantas, luego la egipcia, la griega, la ibérica y la actual, señaló:

Es lamentable que los dirigentes de la política mundial por desconocimiento de la ley que rige la vida de los pueblos, sean los causantes inconscientes de las catástrofes que presenciamos. Es lamentable que la ignorancia de los acontecimientos que han de producirse sea absoluta, cuando disponemos de la ley que nos permite saber lo que ha de pasar, sean las que sean las disposiciones que adopten los dirigentes de la política mundial.

¿Qué le inspiró a realizar los estudios sobre la ley de la Historia?

Estaba realizando mis estudios conjuntos de Farmacia y Ciencias Químicas cuando me di cuenta que la precisión que encontramos en las leyes de la físico-química se encuentra asimismo en las leyes de la biología. Los procesos evolutivos de los seres vivos son también procesos matemáticos. En efecto –añade– al realizar el estudio de la reproducción celular me di cuenta de que el proceso de la gestación de un nuevo ser se realiza pasando siempre por las mismas fases, empleando siempre el mismo espacio de tiempo.

Es bien sabido –sigue su narración– que para que el ser humano esté a tiempo necesita nueve meses, y que cada especie de animal tiene asimismo un período de gestación constante. Como este hecho se repite siempre y para todas las especies animales llegué a la conclusión de que el proceso de reproducción de todas las especies es matemático.

El profesor Deulofeu, manifiesta, que después de estos pasos se propuso estudiar el proceso de las generaciones sucesivas en todas sus manifestaciones, es decir, lo que conocemos con el nombre de cultura. De esta manera pasaba de la biología a la historia. Trataba de saber si las culturas en su evolución obedecían a un proceso preciso y determinado, pasando por fases sucesivas, de la misma manera que pasa el embrión dentro del claustro materno. Su labor consistió en recoger los trabajos de los historiadores y más especialmente en los clásicos griegos, y puso de manifiesto que lo que parecía un caos de lucha entre ciudades, un caos de regímenes sociales distintos, respondía a una evolución perfecta, pasando asimismo por una fases evolutivas precisamente determinadas.

La entrevista con el doblemente científico catalán concluye obligadamente, porque debe seguir en su reunión y a las razones de trabajo del redactor.

Agradecemos al Sr. José Gonzalo Ortega, responsable de la Jefatura de Archivos del rotativo El Nacional de Caracas, las facilidades aportadas para recuperar este artículo de su Hemeroteca.